El caso de doble feminicidio ocurrido en San Lorenzo, Departamento Central, generó conmoción nacional y volvió a instalar con fuerza el debate sobre la violencia contra la mujer y las señales de alerta que muchas veces anteceden a una tragedia.
Las víctimas fueron Johana Marie Villasanti y su hija D.L.E.V., de 12 años, quienes fueron asesinadas en la madrugada de este martes. Horas después del crimen, familiares de ambas se acercaron a la Morgue Judicial para acompañar el proceso de autopsia y exigir justicia.
En medio del dolor, el padre de Johana y abuelo de la niña, Gustavo Villasanti, realizó declaraciones públicas en las que confirmó que existían antecedentes de violencia y que, aparentemente, su hija no pudo pedir ayuda formal por miedo.
“Ya había golpes”: antecedente de violencia familiar
Gustavo Villasanti relató que el principal sospechoso del crimen es Luis Fernando Esquivel (28), ex pareja de su hija, a quien describió como una persona con conductas violentas.
Según explicó, él ya había notado señales físicas y episodios previos que evidenciaban que su hija vivía una situación de riesgo.
“Este señor ya había golpeado a mi hija, por eso yo me había ido a quitarle de la casa en donde vivía”, declaró el hombre, mencionando que Johana no le contaba todo lo que ocurría, pero que él sospechaba que existían amenazas.
“Ella no me contaba de los casos de violencia porque recibía amenazas. Eso creo”, manifestó.
Un perfil preocupante: celos, drogas y supuestos maltratos
El padre de la víctima también señaló que el sospechoso era una persona celosa y con presuntos problemas de adicción, además de afirmar que, supuestamente, también maltrataba a la niña de 12 años, hija de una relación anterior.
Estas declaraciones refuerzan el relato de familiares que sostienen que el entorno cercano ya percibía episodios de tensión y violencia.
El caso, sin embargo, tomó un desenlace trágico y dejó a una familia completamente destruida.
“Quiero justicia, pero que actúen las autoridades”
En un mensaje marcado por la impotencia, Gustavo Villasanti pidió justicia y sostuvo que espera que el detenido reciba el castigo correspondiente.
“Si es por mí, voy a querer hacer justicia por mano propia, pero vamos a dejar que la Justicia haga su papel”, expresó.
Sus palabras reflejan el sentimiento de desesperación y rabia que suele aparecer en familias que pierden a un ser querido en circunstancias tan violentas, sobre todo cuando existían señales previas de riesgo.
“Era una niña inocente”: el dolor del padre de la menor
También habló Williams Encina, padre de la niña, quien aseguró estar atravesando un momento de profunda impotencia, tristeza y enojo tras la muerte de su hija.
“Era una niña inocente, sin pecado. Así vino y así se va”, expresó entre lágrimas.
El hombre explicó que estaba separado de Johana desde hace más de 10 años, pero mantenían contacto por la crianza de la niña. Según su testimonio, la menor vivía en casa de sus abuelos paternos, pero hace aproximadamente un año decidió mudarse con su madre.
“Ella estuvo con mis padres y quiso ir con su mamá porque la crianza con la mamá es única”, afirmó.
Un caso que vuelve a sacudir al país
Este crimen se suma a otros hechos de violencia extrema ocurridos en el inicio del año, aumentando la preocupación social sobre la necesidad de respuestas más rápidas y efectivas.
El doble feminicidio de San Lorenzo vuelve a encender las alarmas sobre:
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La importancia de identificar señales de violencia a tiempo.
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El peligro real de las amenazas y el control psicológico.
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La urgencia de contar con protección efectiva para mujeres en riesgo.
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El impacto devastador en niñas, niños y familias enteras.
Mientras avanza la investigación, los familiares exigen justicia y un castigo ejemplar, esperando que el caso no quede impune.
