La situación del Instituto de Previsión Social (IPS) volvió a quedar en el centro de la polémica tras el fuerte reclamo público de Miguel Fernández al presidente de la previsional, Jorge Brítez. El mensaje, cargado de indignación, surgió luego de que su hermano, el doctor Gustavo Fernández —médico de la propia institución—, tuviera que ser trasladado de urgencia al sector privado por la falta de funcionamiento de un angiógrafo en el Hospital Central.
“Salí de tu escritorio y vení al Hospital Central. Vení y mirá la miseria que hay”, expresó Miguel Fernández en una entrevista radial, cuestionando la gestión y la respuesta de las autoridades ante una falla técnica que ya habría tenido consecuencias fatales en días previos.
Un traslado forzado por falta de equipamiento
El médico sufrió una aneurisma y fue derivado inicialmente al Hospital Central del IPS. Sin embargo, al confirmarse que el angiógrafo necesario para un procedimiento de cateterismo seguía fuera de servicio, la familia tomó la decisión de trasladarlo a un sanatorio privado. Allí, para su ingreso a terapia intensiva, debieron afrontar una póliza cercana a los G. 50 millones.
La situación generó aún más enojo al constatarse que, hasta la tarde del martes, uno de los equipos seguía sin funcionar por falta de mantenimiento, pese a anuncios oficiales y a la apertura de auditorías posteriores a otros fallecimientos vinculados a la misma problemática.
Indignación y pedidos de responsabilidad
Miguel Fernández cuestionó que las investigaciones y auditorías se anuncien recién después de tragedias evitables y reclamó una respuesta inmediata y concreta para garantizar la operatividad de equipos críticos. El caso volvió a exponer las falencias estructurales del sistema y reavivó el debate sobre la gestión del IPS y la seguridad de los pacientes que dependen exclusivamente del servicio público.
