Han pasado 16 años y recién ahora se conoce la historia detrás de uno de los festejos más recordados de la Selección Paraguaya. El “bailecito albirrojo”, característico en la camada que alcanzó los cuartos de final en el Mundial de Sudáfrica 2010, fue finalmente explicado por su protagonista: Salvador Cabañas.

El exdelantero, apodado el Mariscal, contó que la celebración nació de un rumor que lo señalaba injustamente. “Ese bailecito lo hice con Ramber Vera. En aquel tiempo decían que me habían visto en una discoteca y que no iba a jugar. Pero Tata Martino me dio la confianza y me dijo: ‘Tú vas a estar en el campo de juego’. Hice el gol y ahí empezamos a bailar con Ramber”, relató entre risas.

Aunque Cabañas no pudo disputar el Mundial debido al disparo en la cabeza que sufrió en enero de 2010, a solo cinco meses de la cita mundialista, su figura estuvo muy presente. En Sudáfrica, sus compañeros realizaron el mismo festejo como homenaje a su capitán y goleador, un gesto que quedó grabado en la memoria de los hinchas paraguayos.

El Chava sigue siendo uno de los grandes ídolos de la historia albirroja, y ahora los aficionados conocen al fin la anécdota que dio origen a aquel festejo que simbolizó unión, rebeldía y alegría en una de las mejores generaciones del fútbol paraguayo.

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