La tranquilidad que durante años buscó Juan Andrés Bozzano en Villarrica terminó transformándose en una situación de constante estrés y deterioro en su calidad de vida. El jubilado de 61 años denuncia que desde 2024 convive diariamente con intensos ruidos provenientes de una planta criptominera instalada cerca de su vivienda.
Bozzano, pastor y exdirector de una institución educativa, había dejado atrás el centro de la ciudad de Villarrica, en el Departamento del Guairá, con el objetivo de establecerse en una zona más silenciosa junto a su familia. Durante ocho años logró mantener esa tranquilidad, hasta que comenzaron los trabajos de instalación de una planta de criptominería perteneciente a la empresa Bitfarms.
Según relató, inicialmente se trataba de movimientos de tierra, maquinaria pesada y tránsito constante de camiones. Sin embargo, posteriormente se instalaron equipos que operan de manera ininterrumpida y generan un ruido permanente que describe como similar al de “una turbina de avión al despegar”.
El hombre asegura que el sonido no cesa ni siquiera durante la madrugada, afectando seriamente el descanso y la convivencia familiar. La situación también impactó directamente en su salud, agravando cuadros previos de hipertensión, tinnitus producto de una lesión auditiva y episodios de parálisis facial.
Las denuncias realizadas inicialmente por Bozzano ante la Municipalidad y organismos ambientales derivaron posteriormente en una movilización vecinal más amplia. Actualmente, al menos ocho grupos de vecinos se encuentran organizados para denunciar la contaminación sonora generada por la planta.
De acuerdo con mediciones oficiales mencionadas por el denunciante, los niveles de ruido alcanzarían los 100 decibeles, superando ampliamente los límites establecidos por las normativas ambientales vigentes. Los vecinos estiman que el problema afecta a cerca de 500 familias en distintos barrios de Villarrica, incluso en zonas ubicadas hasta a dos kilómetros de distancia de la planta.
El impacto no solo alcanzó a las personas. Las mascotas de la familia comenzaron a presentar cambios de conducta, nerviosismo constante y alteraciones en su comportamiento habitual debido a la exposición continua al ruido.
En noviembre de 2025, el Ministerio Público imputó al ex gerente de la empresa por contaminación sonora. No obstante, el proceso judicial sufrió reiteradas postergaciones debido a recusaciones planteadas por la defensa, lo que derivó en la suspensión del juicio oral en varias oportunidades. Actualmente, el caso se encuentra pendiente de resolución en la Corte Suprema de Justicia.
Pese a que representantes de la empresa habrían reducido parcialmente el nivel de ruido tras verificaciones realizadas por la casa matriz, los vecinos sostienen que el problema persiste, especialmente durante las noches.
La problemática también afecta a otros sectores de la ciudad. En el barrio Santa Lucía, vecinos denuncian situaciones similares relacionadas con el funcionamiento de otras plantas criptomineras instaladas en zonas residenciales.
Desde el ámbito médico, especialistas en salud mental advirtieron que la exposición prolongada a ruidos intensos puede provocar trastornos del sueño, ansiedad, irritabilidad, problemas de concentración, depresión y cuadros de estrés crónico, además de diversas manifestaciones físicas relacionadas con el agotamiento emocional.
Vía: UH
