La novena al Kuruzu Bartolo: Una tradición guaireña en tiempo de sequía

HomeLocales

La novena al Kuruzu Bartolo: Una tradición guaireña en tiempo de sequía

El domingo 3 de octubre pasado en el domicilio de la familia Barua de la compañía Espinillo de Villarrica se inició la novena al Kuruzu Bartolo, una

Madre de Óscar Denis no sabe del secuestro de su hijo: “Es muy difícil esto”
Google se marca el ambicioso reto de consumir solo energía limpia en 2030
“Soy más reconocido en el extranjero que en mi propio país”
El domingo 3 de octubre pasado en el domicilio de la familia Barua de la compañía Espinillo de Villarrica se inició la novena al Kuruzu Bartolo, una tradición de dos siglos que se conserva hasta hoy, implorando por la lluvia. En la compañía Rosado igualmente se encuentra otra parte de la cruz, y es venerada en el domicilio de la familia Portillo Meaurio, donde igualmente se sigue una novena al Kuruzu Bartolo.
La historia del Kurusu Bartolo
Corria el año 1816, el Pai Bartolo corre hacia la iglesia. Ya es hora de la misa. El sacristán ha llamado a los feligreses haciendo sonar la campana y los hombres y mujeres están ansiosos de cumplir con la obligación cristiana de la misa.
Pai Bartolo viene de los campos sembrados. Ha estado hablando con los campesinos pero antes visitó a dos familias que se dedican al trabajo del tejido. Ahora está en el altar sudoroso pero feliz de haber llegado a tiempo para cumplir con su obligación. Las lecturas las hace el sacristán y Pai Bartolo se reserva el sermón. Habla Pai Bartolo del escaso interés que en la población despierta la palabra de Dios. Hace responsable de ello al gobierno, que difunde el materialismo y se olvida del alma de las gentes. Habla con pasión y devoción, convencido de que sus palabras transmiten la verdad.
Así es Pai Bartolo, un hombre apasionado. No son buenos tiempos para la iglesia en Paraguay, y por eso mismo hay que andar el doble, dice Pai Bartolo.
Algunos campesinos reconocen que el entusiasmo de Pai Bartolo es capaz de hacer brotar los almácigos más rápidamente. Las plantas crecen más rápido cuando cruza por las quintas con su paso inquieto. Los tejidos parecen avanzar el doble cuando él habla con quienes operan los telares.
Claro, esa inquietud, ese dinamismo, ese aceleramiento tienen un precio. Más de una vez lo ha visto el sacristán sofocado y ahogado en sus preocupaciones, pero rechaza cualquier tipo de ayuda. No más que un vaso de agua que a veces era insuficiente para salir del trance en que sus propios nervios le encerraban.
No se sabe bien cuando, pero Pai Bartolo un día olvidó el camino de la iglesia y un campesino tuvo que acercarlo… Otro día se le encontró divagando por el campo. Pai Bartolo empezó a hablar solo por las calles. La gente primero pensó que era producto de su natural forma de ser, pero cuando comenzó a pasar frente a sus conocidos sin dirigirles la palabra se dieron cuenta de que alguna grave enfermedad le estaba aquejando.
Los familiares de Pai Bartolo entonces decidieron hablar con el sacristán el cual confirmó sus temores. Decidieron llevarlo a su chacra y cuidarlo de que no salga pues todas las cosas se tornaban peligrosas ante el comportamiento que por su enfermedad demostraba.
Pai Bartolo no aceptó esta situación, y una noche de tormenta logró escapar a los cuidados de su familia y salió a caminar por los campos. En el camino intentó cruzar un arroyo pero cayó en él y murió ahogado. Los lugareños le dieron sepultura junto a aquel arroyo y señalaron el sitio con una cruz.
La cruz fue ganando fama de milagrosa y parece que escuchaba particularmente los ruegos de los campesinos que llegaban a pedirle que les enviara la lluvia. Tiempo después la cruz fue retirada y llevada a un oratorio que a efecto de adoración le había construido don Hilario Meaurio en su domicilio. Aún hoy se le adora cerca de allí y cada 3 de mayo, día de la cruz, se acostumbra a hacer el sabroso Chipa Kurusu. Cuando los campesinos acuden a ella ansiosos de lluvia para sus sembrados es infalible. El noveno día de la novena, según cuentan, la lluvia siempre llega. Lo curioso es que cada tarde, entre cánticos y sones de tambores suelen llevar la cruz en procesión para darle un baño en aquel arroyo donde Pai Bartolo encontrara la muerte.
Fuente: PY. Paranormal

COMMENTS