Entre el 2 de mayo y el 10 de marzo: Polémica en torno a la historia de Itapé.

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Entre el 2 de mayo y el 10 de marzo: Polémica en torno a la historia de Itapé.

Notas a partir del libro de Barreto, Antonio Ramón. (2022). Ytapé 1678. Historia documentada de la fundación de Ytapé. Por Cristian Andino[1] Fu

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Notas a partir del libro de Barreto, Antonio Ramón. (2022). Ytapé 1678. Historia documentada de la fundación de Ytapé.

Por Cristian Andino[1]

Fue un día 2 de mayo

 que mi pueblo se fundó

 a orillas de ese río

 e Itapé se lo llamó.

 

Más un día muy humilde

 la Vírgen apareció

 a orillas de ese río

y a toditos nos acogió.

 

Cariñosos hoy recordamos

al pueblo que acunó

 a miles de peregrinos

 desde la fecha que se fundó.

Marcial Villalba

 

En cada desfile de mayo en los años 90, en que se celebraba las fiestas patrias y la fundación de la ciudad, con mis compañeros de escuela debíamos declamar esta poesía trascripta arriba y otras más, escritas generalmente por el profesor Marcial Villalba, por muchos años director de la escuela Graduada 10.439 de Potrero Ramírez, Itapé.

Nunca supimos, o nunca nos interesó enterarnos de que aquello era una ficción inventada en algún momento de nuestra historia. El profesor Marcial, nuestro admirado y poco convencional director, falleció sin saber que Itapé nunca se fundó un 2 de mayo.

Tuvieron que pasar muchos años para que el talento y la curiosidad propia de Antonio Barreto, lo llevaran a descubrir tal error. De esa curiosidad, expresada en obras anteriores, como Itapé por los siglos de los siglos (2016), nace este fenomenal libro que el autor nos regala hoy.

Como refiere el prologuista de la obra, el reconocido historiador Ignacio Telesca, el objetivo principal del libro es despejar cualquier duda sobre la fecha de fundación de Ytapé, con la “Y griega” como le gusta utilizar al autor.

La documentación histórica que Antonio recopila no deja lugar a equívocos: Ytapé se fundó el 10 de marzo de 1678 y no así el 2 de mayo de 1672 como se afirma tradicionalmente en la ciudad, pues en esos años, la provincia del Paraguay ni siquiera disponía de un Obispo.

El propio Barreto comenta que no es el primero en afirmar tal evidencia, varios historiadores antes de él lo han hecho, su mérito consiste en reunir toda la documentación existente y ponerla a consideración de toda la ciudadanía itapeña y, sobre todo, a la consideración de las autoridades civiles, religiosas y educativas de la ciudad que deberían adoptarla.

¿Pero tan obsesionado está Barreto con 1678 que nos presenta la fecha hasta en la sopa? ¿El único mérito de la obra es abordar sistemática e insistentemente la fecha fundacional de “un pueblito perdido a orillas del tebicuarymi”? (como alguna vez afirmé en una red social y me gané la admiración y simpatía de más de un sesudo itapeño al punto de ser declarado “hijo dilecto de la ciudad”).

Al respecto, Telesca pronuncia una sentencia determinante: “Se equivoca quien piensa que está frente a un libro de historia local, de un pueblo perdido en el interior profundo del país. Barreto nos presenta la misma historia del Paraguay a través de la historia de Ytapé”. (p. 11).

Se puede decir, entonces, que la obra de Barreto sobrepasa por lejos el simple objetivo de disipar dudas sobre una fecha fundacional. En ella se pueden rastrear “todos los elementos de la conquista. Misioneros franciscanos y jesuitas, el poder local, la economía y la explotación de la mano de obra indígena…Ytapé no era una isla, formaba parte de y reflejaba lo que acontecía en el resto del Paraguay y en esto radica la fortaleza del trabajo de Barreto, en abrirnos múltiples ventanas desde la historia local a la historia nacional.” (Telesca, en Barreto, 2022, pp. 11-12).

La Y griega de la polémica

En todos los documentos históricos revisados aparece el nombre de la ciudad con Y griega, nos dice Barreto y presenta variadas evidencias textuales para el efecto. Y-tapé vendría a significar, “camino del agua” y no I-tapé, “piedra ancha”, como tradicionalmente se lo conoce en la actualidad.

No obstante, la adopción de la grafía originaria guaraní de los pueblos y ciudades del Paraguay, es un proyecto de ley que sigue dormido en el congreso. Fue aprobado en la cámara de diputados en el año 2014 y rechazado en el senado al año siguiente.

Por consiguiente, mientras no dispongamos de una herramienta legal, tendremos que seguir escribiendo Caacupe, en lugar de Ka’akupe o Itapé en lugar de Ytape.

La carta de Fray Buenaventura

La más irrefutable de las evidencias halladas por Barreto es sin dudas la carta que escribió Fray Buenaventura de Villasboas, fundador de Ytapé el 16 de marzo de 1678 al gobernador de la provincia del Paraguay para informar sobre el contacto de nuevos “guaraníes monteses” el 10 de marzo del mismo año, en las orillas del Monday. El documento se encuentra en la Colección de Manuscritos de la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro, Brasil (tomo I- 29-2-70). En parte del manuscrito, trascripto íntegramente por el autor, puede leerse:

…a diez del corriente, estuve con ellos. Como digo, vinieron cuatro caciques a verme con su gente…Estos llegaron al medio día al paraje donde yo estaba, que estaba de este pueblo a setenta leguas…los caciques principales son estos: Tareyú, Caremá, el capitán Arabe, el capitán Perú, Arapí, Tacuarakuá, Guirachacharé, Yaguaracá con estos vinieron por todos que los conté ciento y ochenta y dos indios, todos de doce años para arriba hasta treinta… (Barreto, 2022, pp.143-151).

 

Como se ve, el pueblo de Itapé fue en sus orígenes pueblo de indios y fue recién en 1682, como lo evidencia Barreto, que termina asentándose en su ubicación actual en las cercanías del río Tebicuarymí.

Historia y memoria

Las evidencias presentadas por Barreto son irrefutables. El 2 de mayo de 1672 es un mito. Según ese mito, Itapé cumplirá 350 años este 2 de mayo y la municipalidad local ya anuncia un gran festival con artistas invitados para celebrar tan importante acontecimiento histórico.

Más allá del debate y hasta la indignación de los sectores que consideran absurdo seguir sosteniendo una ficción, pues está demostrado que el 10 de marzo pasado, Itapé cumplió 344 años, no se puede desconocer que, como reza el flayer de invitación al festival, “el 02 de mayo está en el corazón de la gente”.

Habrá que decir entonces, que la historia no es solo documentos empíricos ni testimonios fehacientes, la historia también, y, sobre todo, es la manera en que los pueblos gestionan la memoria colectiva y en ese proceso, los mitos cumplen un rol fundamental.

La propuesta de cambio de fecha fundacional deberá realizarse por medio de un referéndum en el que el gobierno local deberá preguntar a los itapeños qué prefieren. Lo más probable es que la mayoría se identifique con la fecha tradicional, en cuyo caso, sugiero se adopten ambas fechas.

La recordación del 10 de marzo puede adoptarse como “fundación histórica de Ytape” y hará justicia al pasado indígena, al fundador fray Buenaventura y las vicisitudes del Paraguay colonial. El 02 de mayo, en cambio, podría quedar como “fundación tradicional de Itapé” y servirá para seguir una tradición cultural de fiestas de mayo, de sortijas, de corridas de toros y festivales que promuevan encuentros y sentimientos de pertenencia al pueblo más antiguo y hoy, capital espiritual de la comunidad guaireña

[1] Itapeño, Filósofo, cientista político, docente e investigar del CIF_Paraguay, categorizado en el Programa Nacional de Incentivo a los Investigadores, PRONII-CONACYT.

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